El mes de Septiembre coincide con el inicio del nuevo curso académico Universitario. Normalmente en la primera toma de contacto me gusta empezar con herramientas del marketing multisensorial, repasar la lista personalizada, apreciar la aptitud-respuesta y contrastar el material que usan los estudiantes.
También me gusta evaluar que porcentaje de alumnes tienen perfil emprendedor, empresario, directivo o funcionarial. El saber cuales son las expectativas, sus planes futuros y su base marketiniana y experiencia ayudan a orientar y enfocar el desarrollo de las próximas sesiones.
Parece evidente que mientras las aulas no sean totalmente digitales-robotizadas y las mesas no sean interactivas estamos viviendo un momento transitorio tecnológico-educativo: alumnos con ordenadores, tablets, smartphones, smartwatches, pulseras y otros gadgets,.. pero también otros con boligrafos Bic clásicos, portalápices y libretas tradicionales que observan las proyecciones realizadas por un proyector y una pantalla convencional.
Acostumbro desde el inicio a preguntar y crear un cierta tensión-activa de “a ver si me va a preguntar a mi?) y en cualquier caso respetar las distintas aportaciones asociando a casos prácticos reales pues el marketing es sinónimo de practicidad y aplicación al mundo real. Intento aprender los nombres de pila de los estudiantes – porque considero que a cada uno le gusta que lo traten como único-, aunque con grupos cada vez mayores es un ejercicio cada vez más complejo. Ser empático y crear el clima adecuado desde el primer día considero és básico, para generar confianza y que participen, enseñar que se lo pasen bien y fomentar el espíritu crítico constructivo desde la autoexigencia, la responsabilidad y la busca de la excelencia profesional.
Me gusta tener desde la primera sesión un lider-delegado de la clase que sea el cordón-umbilical con todo el grupo. Casi siempre aparece un-a voluntario-a que demuestra ganas y faceta de liderar.
La actitud positiva del alumnado genera un efecto beneficioso y una sinergia con el grupo y la interacción con el profesor y potenciar la inteligencia colectiva. El interés por poder aprobar la asignatura debería estar equilibrada en las ganas de aprender..
La necesidad de estímulos distintos, exigencia y cierta impaciencia que se observa en los estudiantes-millennials requiere realizar una clase variada y multiaplicativa (dosis de teoría, vídeos ilustrativos, links novedosos, casos prácticos, noticias frescas actualizadas…). En términos generales se percibe la motivación por el trabajo en grupo , la valoración de asociar a casos prácticos, el storytelling, y el escuchar en ocasiones historias personales/profesionales.
El entregar las diapositivas y material diverso por adelantado facilita el estudio previo y un clase más activa-amena y participativa. Las dosis y toques de humor durante la exposición también son de buena ayuda. La conexión en internet permite ofrecer información actualizada y permite el debate para entender, encontrar y debatir el ¿por qué?
La percepción del profesor en la clase inicial puede ser equivocada y la experiencia te permite clasificar los distintos roles y liderazgos. Cada nueva promoción es un nuevo reto y un nuevo motivo de aprendizaje mutuo. Satisface observar la evolución y aprendizaje ascendente y conseguir fomentar la aparición de nuevos futuros profesionales del marketing.



